La película Una Mente Brillante relata parte de la vida del genio matemático y ganador del Premio Nóbel –John Forbes Nash Jr., quien está siendo torturado por la esquizofrenia. Mientras estudiaba en Princeton, Nash empezó a experimentar los efectos de las esquizofrenia. En algunos momentos encontraba difícil discernir la realidad de la alucinación. El clímax de su paranoia llegó cuando en 1950, Nash trabajaba como profesor en el prestigioso Instituto Tecnológico de Massachussets (M.I.T.), específicamente en el Laboratorio de Defensa Wheeler. Nash fue reclutado para descifrar códigos Soviéticos para el gobierno de Estados Unidos, pero cayó víctima de su trabajo hasta el punto en el que aún creía seguir trabajando con el gobierno. Durante ese tiempo, la esposa de Nash, Alicia, lo ingresó en una institución que le diagnosticó y trató su enfermedad. Luego de que la terapia de shocks y el medicamento lo dejara incapaz de descifrar problemas matemáticos, cuidar de su hijo, o disfrutar la compañía de su esposa, Nash determina dejar su medicamento y usar la razón como medio para enfrentar su enfermedad mental. Su determinación para sobreponerse a la enfermedad le permitió restablecer las relaciones con Princeton y eventualmente impartir clases. En 1994 Thomas King del Comité Nóbel se reunió con Nash para evaluar su estado mental y determinar si era el candidato adecuado para el laureado Nóbel. En su conversación, Nash le dice a King, “Estoy loco.” Ya un poco más sobrio le dice, “Tomo medicamentos mejorados, pero sigo viendo cosas que no están ahí. Simplemente escojo no prestarles atención. Es como una dieta de la mente, en ella escojo no ceder a ciertos apetitos.” En cierta manera, todos peleamos la misma batalla que Nash. Satanás es el padre de la mentira, y no hay nada más gratificante para él, que convencernos para creerle. A diario, te enfrentas a información que tiene como fin alejarte de un verdadera relación con Dios. Como Nash, debemos aprender a no ceder a las mentiras y poner nuestra mente a dieta. Como 1ª Corintios 10:5 dice, debemos tomar todo pensamiento y someterlo a Dios. Hacemos eso cuando aprendemos lo que dice Su Palabra, y hacemos uso de esa Palabra en situaciones específicas. Por ejemplo, una persona que está muriendo de leucemia ve la lastima como un anzuelo de Satanás para empezar a quejarse. Mientras ella se siente tentada a sentirse mal y sentir lástima de sí misma, ella le pone un alto a esos pensamientos y encuentra razones para alabar a Dios. Ella ha aprendido a someter todo pensamiento a Dios. En la batalla en contra del materialismo, el mundo define el éxito de una manera contraria a lo que la Biblia enseña. Hasta que la persona no reconozca la vida en abundancia que Dios promete, va a seguir siendo víctima del pensamiento de que el dinero y las posesiones son la clave de la felicidad. En la batalla contra la tentación, cada vez alguien se sienta estimulado a caer en viejos patrones, sería bueno que se respaldara en la Palabra de Dios y las múltiples citas que ayudan enfrentarla. Y es que no importa la batalla o el área de dificultad que estás experimentando, debes llevar cautivo todo pensamiento y hacerlo obediente a Cristo. ¿Qué mentiras de tu vida estás tentado a creer? Pasajes Recomendados: Mateo 5:29; Romanos 6:11-14; Romanos 8:5-7; Romanos 12:2; 1ª Corintios 10:13; Efesios 2:3; Filipenses 4:6-8; Santiago 1:13-14; 1 Pedro 4:1-6
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