El
relato se encuentra en el libro de Génesis en el capitulo 22. No
recuerdo en que punto de mi infancia lo vi, pero si tengo la imagen
grabada en mi mente. El dibujo que sostenía la maestra de Escuela
Dominical era así: un niño atado encima de unas piedras; un padre
sosteniendo un puñal; se ve que está a punto de clavarlo en el
cuerpo del niño; la mano de un ángel se lo impide; ah, y en la
esquinita, un cordero lucha por librarse de la maleza. Así lo
recuerdo; eso fue lo que se me quedó de esa clase.
Pasado
el tiempo, aún no entendía la razón de Dios para usar un método
tan provocativo para probar al personaje de la historia, Abraham. En
reiteradas ocasiones se hace énfasis en que Isaac era el ÚNICO hijo
de Abraham. Yo, inevitablemente, me voy a unir al coro. Isaac no era
uno más de la camada de Abraham, como José, que fue uno entre doce.
Isaac era su ÚNICO hijo; uno que viene después de un angustioso
tiempo de espera.
No
es fácil tener fe. Para aquellos que crecimos en un hogar Cristiano,
la palabra fe no se encuentra ajena a nuestra realidad. La he
escuchado miles de veces; algunos la hemos escuchado con tanta
frecuencia que pensamos que viene con la misma facilidad con la que
la decimos.
La
respuesta de Abraham comprueba que fue obediente a Dios; PERO, no
tuvo que haber sido fácil sacrificar a su ÚNICO hijo. ¿No es
cierto que a veces nos quedamos en blanco ante las peticiones de
Dios? Es porque no tenemos todas las respuestas; o por decirlo en
buen salvadoreño, no “nos las sabemos de todas todas”. Si
alguien tiene todas las respuestas, y todo lo tiene en orden, que me
diga cómo hizo así nos despreocupamos de este asunto de la fe.
¿Alguien?
La
fe es confiar en Dios aun cuando las cosas no tienen sentido y cuando
las respuestas no están a la mano. La fe se ve fortalecida en medio
de la incertidumbre, porque usted sabe, usted ha experimentado, un
mover de Dios. En el pasado, Dios le ha mostrado como todo tiene un
sentido, como todo tiene un propósito.
En
los sucesos que preceden el sacrificio de Isaac, Dios le pidió a
Abraham que se mudara de Ur y Él le daría la provisión. Dios le
dijo a Abraham que le daría un hijo, una descendencia numerosa, y
cumplió. A lo mejor Abraham tenia una fe fortalecida porque en el
pasado pudo ver la mano de Dios. Su experiencia previa con Dios
permitió que obedeciera aún cuando el desafío se hacia más y más
grande.
Esa
palabra, obediencia. Parece ser que se relaciona mucho con la palabra
fe. Unidas, son como una familia virtuosa -obediencia y fe- y Abraham
es el padre de ella.
|