SUSCRIBETE | CONTACTENOS   
   
  

SAN SALVADOR - 06 Sep 2010 / 08:55 pm

Editoriales


Editor
No Más Conversaciones Incomodas
05/03/2009    Autor: Josue Montano
 

No hay nada más raro que una conversación incomoda. Si usted se encuentra en medio de una, lo único que piensa es la manera de evitarla y salir de ella lo más rápido posible. Si usted me conoce, aunque usted no lo crea, a mi me gusta hablar con cualquier persona que me de la oportunidad. Lo que significa que en ocasiones me he metido en conversaciones incomodas de las cuales hago mil y un malabares para salir de ellas.

A veces uno crea esos momentos incómodos, en ocasiones, vienen con naturalidad. Por ejemplo, la persona con mal aliento es la que te habla más cerca; los que más hablan, son los que nunca se van; el silencio se presenta cuando enfrente tienes a una persona importante para ti; o la persona que menos te agrada es la más honesta en decirte las cosas y revelarte algo.

Me quedo con la ultima. ¿Le ha pasado que alguien le confiesa cosas muy personales que usted preferiría no saber? Es increíble lo que la gente le puede decir si usted le da la oportunidad; sin conocerlos a fondo y sólo porque el canal de comunicación está abierto, usted termina con la boca abierta pensando, “¡No puedo creer que me haya dicho eso!”

Todo eso me hace agradecer que Dios no nos prive del privilegio de hablar con El, así como nosotros que escogemos con quién y bajo qué condiciones hablamos. Seamos sinceros: espiritualmente hablando, muchos de nosotros nos presentamos a hablar con Dios sin tomar en cuenta las cosas que a Él le incomodan. ¿Y qué hacemos? ¡Pedimos! ¡Demandamos! Endulzamos el oído de Dios con peticiones y deseos, sin considerar lo que Él piensa. Y con la misma rudeza con la que nos presentamos, con esa misma facilidad nos despedimos diciendo, “Como es Dios, lo tiene que cumplir.”

Dios nos deja orar; nos escucha, y afortunadamente no se pone en pie para dejarnos hablar solos. Pero solamente porque nuestra lógica nos dice que Dios es Dios, y Su gracia es infinita, Su amor es verdadero, y Sus promesas son eternas, no significa que no debamos mejorar la manera en que nos acercamos a Él para hablarle.

La oración no se fundamenta en palabrerío, sino en una consciencia de lo que la Palabra y sus principios nos mandan; y si algo no enseña la Palabra es que la oración es un momento oportuno para que los Hijos de Dios se comuniquen con Su Padre y en ella puedan ser ministrados. Sería trágico si nos presentamos ante facilitando una conversación incomoda.

Entonces, mantenga éstas cuatro cosas presentes para fortificar su oración: 1. Confiese sus pecados. Usted debe tener en mente ante quién se presenta en oración, y El no convive con el pecado. El Rey David decía, “Si en mi corazón hubiera yo abrigado maldad, el Señor no me habría escuchado” (Salmo 66:18). 2. Honre a Dios. Y eso significa reconocer a Dios en todos sus atributos. Véalo de esta manera: si usted conoce a su músico o atleta preferido, usted alabaría sus virtudes y sus capacidades, al mismo tiempo que reconoce que es su fiel admirador; justificaría su admiración. 3. Pida con entendimiento. Somos expertos en pedir; lo hacemos todo el tiempo. Pero mire como pedir es el tercer elemento de la lista. Precedido por dos elementos que nos garantizan que Dios encontrará deleite en nuestra oración, usted puede pedirle a quien manifiesta Su voluntad para nuestra vida. 4. De gracias por todo. A diario, lo pidamos o no, Dios nos bendice. De hecho, Santiago 1:17 nos dice, “Dios es quien nos da todo lo bueno y todo lo perfecto” (BLS). Así que cuando ore, no se presente pensando que Dios no le cumple; así como pide, así de gracias.





Inicio | Galería | Audio | Video | Editoriales | Testimonios | Agenda Ministerial | Pastores | Ministerios | Nosotros | Contáctenos

Iglesia Torre Fuerte de las Asambleas de Dios
Lomas de San Francisco, 3ª Etapa, Av. 3 #12 San Salvador, El Salvador.
Telefono (503) 2273-5279 – Fax (503) 2208-1984 E-mail: info@ministeriostorrefuerte.org
Design & Web Development powered by Naranja Azul ®