Para mediados del mes de Enero del año 2007, se fijaron algunas fechas para celebrar en El Salvador y otro par de países, los quince años de la firma de los acuerdos de paz con lo cual se dio por finalizado el conflicto armado entre la guerrilla y la Fuerza Armada de El Salvador. Pero decir que felizmente los salvadoreños vivimos en paz y por eso tendríamos que reunirnos a festejar, sería ignorar la realidad en la que vivimos. En lugar de decir que celebraríamos la fiesta rosa de la paz, mejor hubiésemos dicho que conmemoraríamos el cumpleaños quinceavo del cese del conflicto armado. Porque paz en El Salvador no existe.
Y es que la paz no se consiguió con haber estampado la firma en un documento, aquellos representantes de los dos bandos en guerra.; paz no significa que hayan callado los fusiles de la guerrilla, paz no es que ya no despeguen los aviones de la Fuerza Aérea de El Salvador para ir a bombardear caseríos o montañas; la paz es mas que lograr el silencio de las M-50 o que ya no se escuchen estallar las minas caza bobos. Quince años atrás el guerrillero bajó de la montaña, los llamados cuerpos de seguridad dejaron de ser, la Fuerza Armada fue depurada, la “Tandona” fue depurada, pero no por eso podemos cantar o celebrar la paz. Nuestro país está hundiéndose en un tipo de violencia irracional con crímenes cada vez más horrendos, y por si fuera poco, algunas causas que dieron origen a la guerra civil todavía existen como lo es la injusticia social.
Se dice que al final de doce años de guerra hubo más de 70,000 muertos por el conflicto armado; si en el 2006 hubo 3,906 muertos por la violencia social, ¿cuántos tendremos que lamentar en doce años si se mantiene el mismo índice? Serían casi 47,000 muertos, cifra que llegaría a equivaler a un 67% de los muertos durante la guerra.
Es necesario llegar al meollo de las causas de las guerras o la violencia en cualesquiera de sus formas de expresión. Santiago dice que éstas las encontramos dentro de las pasiones que se agitan en el interior del ser humano, allí tienen su origen.
“¿Saben por qué hay guerras y pleitos entre ustedes? ¡Pues porque no saben dominar su egoísmo y su maldad!” (Santiago 4:1 Biblia en Lenguaje Sencillo).
Mientras no entendamos cual es el origen del mal, jamás podremos aplicar la medicina correcta. La solución para el problema de la violencia en El Salvador se encuentra dentro del hombre mismo. Cuando ordenemos nuestro mundo interior y disfrute de paz con Dios y consigo mismo, entonces el mundo exterior será afectado.
Entonces sí tendremos un motivo real de celebración porque la paz tan ansiada habrá llegado y no como ahora, que hemos dejado a la quinceañera vestida y alborotada.