INTRODUCCION:
Todos estamos concientes acerca de la necesidad que tenemos de hacer cambios en nuestra vida. ¿Preguntémonos si Dios nos dijera este día: “Hijo, hijo, de cierto de cierto te digo que el cambio que me pidas hoy, yo te lo daré”
¿Qué cosa le pidiera usted que le cambiara?
La petición de muchos sería un mal hábito, quizá el negativismo, talvez el carácter, etc. etc.
Quiero decirle que ésa no es una pregunta retórica únicamente, sino que es un cuestionamiento real: Necesitamos cambiar para continuar creciendo, de lo contrario, continuaremos malgastando nuestra vida.
La historia de hoy, nos muestra precisamente el cambio que Dios hizo en un hombre que se aferró desesperadamente a la oportunidad que Dios le dio cuando ambos se encontraron. Es la historia de Jacob, hijo de Isaac, nieto de Abraham.
LECTURA BIBLICA: Génesis 32
I- EL CAMBIO VINO LUEGO DE UN GRAN TEMOR (Vers. 7)
-Jacob estaba acostumbrado a engañar, su nombre significaba lo que sus acciones eran: engañosas, suplantadoras, estafadoras, mentirosas.
Había engañado a su hermano Esaú, a su padre Isaac, a su suegro Labán y se había engañado a sí mismo.
-Ahora, Jacob tenía temor. Se encontraría con aquel a quien años atrás lo había vilmente engañado quitándole sus derechos de primogénito: Su hermano Esaú. No se sentía moralmente listo ni espiritualmente fuerte.
Así sucede en muchos de nosotros, hay momentos en los que nos invade un temor a las consecuencias tendríamos que enfrentar si decidimos hacer ajustes en nuestra vida. Ese temor impide a muchos tomar la decisión de cambiar, continuando entonces con las malas actitudes o comportamiento.
II- EL CAMBIO VINO LUEGO DE UNA LUCHA (Vers. 24)
-Jacob se encontraba solo, en Peniel, quizá meditando y presentando a Dios sus temores por el encuentro que tendría con su hermano Esaú al día siguiente. Entonces un ángel se le presentó y Jacob luchó con él. El camino más fácil hubiera sido desistir de ver a su hermano y ver en esta lucha una oposición o una excusa para no pedir perdón y hacer las paces con Esaú. Pero no lo hizo; en el libro de Oseas 12:3-4 dice que Jacob prevaleció, lloró, rogó y venció al ángel.
Una vez hemos tomado la decisión de cambiar, es posible que enfrentemos oposición;recordemos que hay alguien interesado en que no cambiemos, es el enemigo de nuestras almas quien no quiere que obtengamos los beneficios del cambio. En los momentos que tengamos que luchar con nuestras dudas o el escepticismo de otros, roguemos, lloremos, prevalezcamos y con Dios venceremos todo obstáculo. Debemos depender no en nuestras fuerzas, sino en la de Dios.
III- EL CAMBIO VINO DESPUES DE QUEDAR LISIADO (Vers. 25)
-Jacob recibió un golpe del ángel que le descoyuntó el muslo, pero no le dejó fuera de combate. Jacob continuó luchando. Dios utiliza en ocasiones medios que nos hacen reflexionar acerca de la necesidad que tenemos de cambiar; quizá experiencias duras con consecuencias que nosotros mismos nos hemos acarreado.
Algunos hemos necesitado golpes y ya golpeados decidimos realmente cambiar.
IV- EL CAMBIO VINO DESPUES DE AFERRARSE (Vers. 26)
-Jacob se aferró al ángel y no lo soltó. Si hemos tomado la decisión de cambiar, no nos queda más que aferrarnos a Dios.
Necesitaremos de su fortaleza para cambiar. Si el cambio implica dejar malos hábitos, relaciones o prácticas deshonestas, dolerá mucho. Pero es necesario que dejemos de aferrarnos a aquello que nos perjudica y nos aferremos a Dios. Una vez que tomamos la decisión de cambio, no queda más que aferrarnos al Señor; su recompensa llega a nosotros cuando nos afianzamos de las promesas de Dios.
V- EL CAMBIO VINO DESPUES DE LA RENDICION (Vers. 27-28)
-Jacob aceptó el cambio de nombre. Toda su vida su nombre le recordaba que era un engañador, un mentiroso, un suplantador. Con el cambio de nombre vendría un cambio en el estilo de vida. Jacob se rindió delante de Dios.
Cuando dejamos de luchar contra nosotros mismos, contra otros y contra Dios, el cambio está asegurado. Aceptar que necesitamos cambiar muchas veces implica otros y aceptar que por nosotros mismos no podremos cambiar. Debemos rendirnos ante Dios y el cambio para mejorar nuestra calidad de vida vendrá.
CONCLUSION: Cuando el sol salió, Jacob había sido cambiado a Israel, que significa el que lucha con Dios. Ya no más lucharía con artimañas, ahora enfrentaría la vida con Dios a su lado. Aunque lisiado de por vida, Israel había encontrado un estilo de vida mejor. Dios quiere que el sol de un nuevo día nos alumbre a todos, solamente debemos tomar la decisión de cambiar, dejar de luchar en nuestras propias fuerzas y rendirnos a El. Entonces, así como Jacob, cambiaremos para mejorar.
|