LECTURA BIBLICA: Hageo 2:19 INTRODUCCION:
Habían Pasado 16 años desde que un remanente de exiliados judíos habían regresado a Jerusalén. La misión era reconstruir el templo, pero en lugar de eso le habían dado prioridad a la construcción de sus propias casas. Dios envía al profeta Hageo con un mensaje en el que les hace ver que la falta de prosperidad es debido a la falta de compromiso para cumplir la misión. Les dice que toda la labor y el trabajo que habían realizado no había servido para conseguir lo que esperaban. "Estáis intentando volveros prósperos”, dice Dios, "pero la prosperidad se aleja de vosotros”; “estáis intentando satisfaceros a vosotros mismos, pero no os sentís nunca realizados y siempre hay algo que os falta.” Dios les hace ver que El estaba detrás de la falta de bendición. ¿Por qué? ¿Por qué es un Dios injusto al impedir que el pueblo fuera próspero?
No, Dios estaba llamando la atención con respecto a un principio espiritual: El buscar primeramente el Reino de Dios les traería como beneficio el recibir la bendición de las añadiduras. Al invertir la prioridad y ocuparse de sus intereses, olvidándose de construir el templo para Dios, el pueblo enfrentó una escasez de las cosas básicas que necesitaba para subsistir. En medio de su desesperación y desconcierto al ver que por más que se esforzaban nada les abundaba, Dios envía a Hageo con un llamado a la reflexión. Luego de escuchar al profeta, vino la reacción: Tuvieron temor de Dios. Y …
I- CON EL TEMOR A LA PALABRA DE DIOS VIENE LA OBEDIENCIA HAGEO 1:12
“Zorobabel hijo de Salatiel, el sumo sacerdote Josué hijo de Josadac, y todo el resto del pueblo, obedecieron al Señor su Dios, es decir, obedecieron las palabras del profeta Hageo, a quien el Señor su Dios había enviado. Y el pueblo sintió temor en la presencia del Señor.” (NVI) Estaba claro, sino obedecían y comenzaban a construir el templo, nunca tendrían buenas cosechas porque la sequía continuaría; por más duro que trabajaran el salario que recibieran se les estaría fugando como por un agujero en el bolsillo. Aunque tuvieran ropa para vestirse siempre necesitarían abrigarse, por más que se refugiaran en sus casas siempre estarían indefensos. Así que tuvieron temor de la ira de Dios, es más, algunos incluso han de haberse sentido avergonzados delante de El. El reclamo de Dios por medio de su profeta causó, además del temor, un impacto tan grande que afectó a todos los que escucharon la voz de Hageo. Primero, en el gobernador, Zorobabel; después en el sacerdote Josué, y luego en el pueblo. Cada uno tomó la decisión de obedecer a Dios y no retardar más la construcción del templo.
APLICACIÓN:
Dios nos habla por medio de su Palabra a todos aquellos que no estamos obedeciéndole, a todos aquellos que no hemos puesto su Reino en primer lugar. El pueblo de Israel decía “todavía no ha llegado el tiempo de construir”; nosotros decimos “no tengo tiempo para servir, no tengo tiempo para venir al culto entre semana, no me alcanza para dar”; prácticas que reflejan nuestras prioridades y nos ayudan a construir nuestro templo espiritual y el de nuestra familia. Y así como el pueblo de Israel tuvo temor de Dios, así también nosotros debemos tenerlo y estar dispuestos a obedecer al Señor. No basta únicamente decir “qué bueno estuvo el mensaje; Dios nos habló” o “el pastor nos dio una gran trapeada”; no, es necesario hacer una decisión de obediencia. Porque posiblemente las cosas no nos estén saliendo bien debido a que no estamos honrando a Dios.
Pero junto con la decisión de obedecer, el pueblo comenzó a recibir bendiciones de Dios.
Porque…
II- CON LA OBEDIENCIA VIENE UN DESPERTAR ESPIRITUAL HAGEO 1:14
“Y despertó Jehová el espíritu de Zorobabel hijo de Salatiel, gobernador de Judá, y el espíritu de Josué hijo de Josadac, sumo sacerdote, y el espíritu de todo el resto del pueblo; y vinieron y trabajaron en la casa de Jehová de los ejércitos, su Dios,” Dios honró la decisión de obediencia que tomaron Zorobabel, Josué y el pueblo. ¿Cómo lo hizo? Despertando el espíritu de ellos. Por 16 años habían estado dormidos, sin tener conciencia de la indiferencia para con la casa de Dios. Pero una vez se decidieron a obedecer, Dios los despertó para que cumplieran sus propósitos.
Esto que Dios hizo con ellos es lo que debemos anhelar nosotros; y no hay duda que Dios lo hará. Una vez que nos decidamos a servirle, a dedicarle más tiempo que el del día domingo, una vez que tomemos la decisión de obedecerle al honrarle con nuestros bienes, Dios va a despertar nuestro espíritu. Es necesario que así sea para que nos amanezca de una vez por todas. Dormidos no podemos hacer mucho; despiertos haremos maravillas; dormidos es como el enemigo quiere que permanezcamos, así le servimos mejor a sus intereses, así no le hacemos ningún daño. Dormidos es imposible crecer, seremos creyentes tullidos sin la capacidad de desarrollar nuestros sentidos espirituales por falta de ejercicio. ¡Necesitamos obedecer y pedirle a Dios que despierte nuestro espíritu.!
III- CON EL DESPERTAR ESPIRITUAL VIENE LA ACCION
La fecha cuando fue dado el mensaje de Dios por medio del profeta Hageo nos la dice el capítulo 1 versículo 1. (El primer día del sexto mes) La fecha cuando el pueblo tomó la decisión de obedecer nos la dice el capítulo 1 versículo 15. (A los 24 días del sexto mes) Es posible que la tardanza en comenzar se debiera a la preparación de los materiales, no a la desobediencia como alguno interpretan. Pero una vez comenzaron la obra se desanimaron. Pareciera que les había durado el entusiasmo solamente hasta los 21 días del siguiente mes, (2:1) Por eso Dios tuvo que enviarles de nuevo al profeta con un segundo mensaje. El pueblo se desanimó al comparar la construcción que estaban haciendo con la majestuosidad del templo de Salomón. Más de algún anciano, que era niño cuando los babilonios destruyeron el templo, se acordaba de la belleza del templo de Salomón. ¡Lo que ellos estaban construyendo ahora no era ni por cerca parecido! Dios le dijo al pueblo que no se desanimara, que continuara la obra porque la gloria del nuevo templo sería superior a la del primero. (2:8-9) “8 Mía es la plata, y mío es el oro, dice Jehová de los ejércitos. 9 La gloria postrera de esta casa será mayor que la primera, ha dicho Jehová de los ejércitos; y daré paz en este lugar, dice Jehová de los ejércitos.”
¿Qué le dio la gloria a éste nuevo templo? ¿Más oro, plata y piedras preciosas? ¿Más madera fina? No, la gloria se la dio el hecho que Dios mismo hecho carne, Jesucristo Hijo de Dios, visitó un día el templo en Jerusalén. Pero también hay un cumplimiento profético con la Segunda Venida de Cristo. El pueblo necesitó entonces palabras de ánimo de Dios. Esto nos enseña a que debemos darle continuidad a nuestros propósitos y no medir con la vara de las cosas materiales. La gloria no la vamos a medir por cuántos asistan a los cultos en nuestra iglesia, tampoco por lo grande o lujoso que un templo es HAGEO 2:4 “Pues ahora, ¡ánimo, Zorobabel! afirma el Señor. ¡Ánimo, Josué hijo de Josadac! ¡Tú eres el sumo sacerdote! ¡Ánimo, pueblo de esta tierra! afirma el Señor. ¡Manos a la obra, que yo estoy con ustedes! afirma el Señor Todopoderoso.” (NVI)
En lo personal, en medio de las pruebas, cada uno de nosotros debemos darle continuidad a nuestros propósitos de edificar el templo del Espíritu que es nuestro cuerpo. Es cierto, enfrentaremos problemas pero no debemos desanimarnos, no debemos abandonar el camino de la obediencia que decidimos tomar. Dios nos promete estar con nosotros, así que ¡manos a la obra! sin volver atrás o estancarnos.!
IV- CON LA ACCION VIENE LA BENDICION DE DIOS HAGEO 2:19
“¿No está aún la simiente en el granero? Ni la vid, ni la higuera, ni el granado, ni el árbol de olivo ha florecido todavía; mas desde este día os bendeciré.”
El pueblo tuvo temor de Dios, le obedeció; Dios entonces les despertó su espíritu y cuando se desanimaron les aseguró Su presencia. Pero a pesar de que ya habían comenzado a construir el templo obedeciendo a Dios, todavía no miraban resultados en sus vidas. Habían pasado tres meses desde que iniciaron la obra (2:10) y todavía no miraban claro en su prosperidad. Una vez más, Dios les anima asegurándoles que por haber obedecido, su bendición vendría y estaría asegurada. Les llama una vez más a la reflexión. Les recuerda que antes de tomar la decisión de obedecerle y empezar la construcción del templo, nada les abundaba. (2:15-17) “15 Ahora, pues, meditad en vuestro corazón desde este día en adelante, antes que pongan piedra sobre piedra en el templo de Jehová. “Quiero decirles algo antes que continúen con la construcción del templo”. 16 Antes que sucediesen estas cosas, venían al montón de veinte efas, y había diez; venían al lagar para sacar cincuenta cántaros, y había veinte. “¿qué les pasaba? Pues que cuando alguien iba a un montón de veinte medidas de grano, encontraba solamente diez; y cuando uno iba al lugar donde se hace el vino, a sacar cincuenta cántaros, encontraba solamente veinte.” Sus expectativas no eran llenadas; encontraban menos de lo que esperaban, se desilusionaban y desmoralizaban. ILUSTRACION: Algunas veces exigimos de Dios sin haberle entregado nada ni serle fiel. Se cuenta de un cristiano que fue al cielo y alegre esperaba que le hicieran entrega de su mansión celestial. El ángel encargado le llevó por las calles de oro en donde el recién llegado pudo apreciar las más bellas mansiones. Cada vez que veía a lo lejos una de ellas se decía a sí mismo, “ésa debe ser la mía”, pero el ángel pasaba de largo. Al final, el ángel se detuvo en una paupérrima choza y le dijo: “Esta es tu recompensa”. El cristiano protestó, renegó y se molestó mucho ante lo cual el ángel le dijo: “¿Y qué esperabas? Lo siento mucho, pero con los diezmos que enviabas es lo más que te pude conseguir”. Las expectativas del creyente fueron más allá de lo que el había cumplido al Señor. 17 Os herí con viento solano, con tizoncillo y con granizo en toda obra de vuestras manos; mas no os convertisteis a mí, dice Jehová. 18 Meditad, pues, en vuestro corazón, desde este día en adelante, desde el día veinticuatro del noveno mes, desde el día que se echó el cimiento del templo de Jehová; meditad, pues, en vuestro corazón.” Pero a partir de ése día 24, comenzaría a bendecidles. HAGEO 2:19 “¿No está aún la simiente en el granero? Ni la vid, ni la higuera, ni el granado, ni el árbol de olivo ha florecido todavía; mas desde este día os bendeciré.”
“Pues bien, fíjense ustedes en que a partir de hoy no faltará el grano en el granero. Aún no ha dado fruto la vid, ni la higuera, ni el granado, ni el olivo; pero a partir de hoy, yo los bendeciré.’ "
CONCLUSION:
Dios nos dice “no se preocupen, solamente obedezcan. No dejen de trabajar por el hecho de no ver los resultados inmediatos; no se desanimen. Si están ustedes haciendo lo correcto, sigan haciéndolo y obtendrán los resultados.” Persistamos en mantener en orden nuestras prioridades y al final veremos como las añadiduras caen sobre nosotros por su propio peso.
Desde éste día os bendeciré! |