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SAN SALVADOR - 05 Sep 2010 / 12:20 am

Bosquejos


Una cosa hago...
Predicador: Pastor Edgardo
 

Sermón de fin de año
LECTURA BIBLICA: Filipenses 3:13-14

“Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.”

Introducción:
El año viejo y el comienzo de otro, ha sido para muchos a través de las edades, la frontera que marca la pauta entre un pasado y un futuro; la línea que divide lo antiguo de lo nuevo, un punto de partida para cambios, propósitos y fijación de metas, deseos o anhelos.

En la mitología romana, existía un dios  llamado “JANO”, en latín “JANUS”, que tenía dos caras; una mirando hacia delante y otra mirando hacia atrás. Era el dios de las puertas, (entradas) de los finales y  de los comienzos. De allí viene el nombre en inglés para el primer mes del año: January.

A él lo invocaban y honraban quienes iniciaban un nuevo proyecto, los que contraían matrimonio o cuando nacía un bebé. Era el dios de la transición y de los cambios.

El apóstol Pablo, estaba familiarizado con la mitología romana; según dicen, escribió la epístola a los filipenses desde la carcél en Roma. Y no sería extraño que cuando escribe: “ olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante”, lo hiciera tomando en cuenta la figura de Janos, conocida por todos. Examinemos cuál debe ser nuestra actitud correcta al despedir un año y dar la bienvenida a uno nuevo.

NUESTRO PASO A UN NUEVO AÑO NO DEBE ESTAR SUJETO A PREDICCIONES DE ADIVINOS

Es común leer, escuchar o ver noticias relacionadas con predicciones para el nuevo año. No son pocas las personas que compran las llamadas revistas de corazón para consultar los horóscopos a fin de satisfacer su curiosidad por el porvenir. Y como se trata de adivinación, algunos aciertan y otros ni por cerca. No tiene nada que ver el ser adivino para vaticinar que en El Salvador, un país situado en el llamado “cinturón de fuego”van a haber temblores de
tierra y quizàs un terremoto?; tampoco será motivo de admiración que se cumpla la “predicción” que en este próximo año la violencia en el país va a seguir igual o peor. De igual manera, cualquiera puede acertar que Fidel Castro se va a morir, siendo las posibilidades tan altas porque está entrado en años, enfermo y sin aparecer en público en meses.

¡Qué bueno que el Espíritu inspiró a Pablo a escribir los versículos antes leídos!, porque nosotros sabemos que en nuestra vida los cambios no están regidos por ningún otro dios más que el Dios verdadero, Jehová de los Ejércitos. Tampoco nuestra transición de un año viejo a uno nuevo está sujeta a predicciones que tanto abundan en esta época, sino a la guianza de la bendita Palabra de Dios.

NUESTRO PASO A UN NUEVO AÑO NO DEBE ESTAR SUJETO A SUPERSTICIONES

Tampoco debemos estar atados a supersticiones que, aunque parezca increíble, muchas personas creen, a pesar de estar en un siglo XXI de increíble avance científico y desarrollo tecnológico. Por ejemplo:

- Sacar las maletas a la puerta de la casa, le traerá muchos viajes.
- Sentarse y volverse a parar con cada una de las doce campanadas de la medianoche del 31 de Diciembre trae consigo matrimonio.

- Recibir el año nuevo, con dinero dentro de los zapatos, le dará muchísima prosperidad económica.
-Para tener mucha ropa nueva, usted debe usar la ropa interior al revés el ùltimo dìa del año.
- Utilizar ropa interior roja, le hará encontrar el amor de su vida.
- Comer una uva, con cada campanada de las doce de la noche, a la vez que pide un deseo, hará que todos se le cumplan.

En todo eso mucha gente en el mundo cree, y predicciones, supersticiones, consultar horóscopos, adivinos y otras costumbres para recibir el año nuevo, no son sino una confirmación del temor, la inseguridad, la incertidumbre y falta de esperanza que se ha posesionado de las personas.

Pero cuando usted ha desarrollado una fe a través del conocimiento de la persona de Cristo, todo cambia. Ahora usted tiene esperanza; el amor ha echado fuera el temor y la incertidumbre ha dado paso a una confianza en que su vida, su destino y el de sus padres o hijos están en las manos del Dios Todopoderoso y soberano.

NUESTRO PASO A UN NUEVO AÑO DEBE SER CON LA ACTITUD CORRECTA

Dios dice, por medio del apóstol Pablo, cuál debe ser la correcta actitud con la que debemos despedir el año viejo y recibir el año nuevo.
Una cosa hago….

1. OLVIDANDO LO QUE QUEDA ATRÁS
-Posiblemente fracasos
-Quizás relaciones rotas
-Talvez la pérdida de un ser querido
-Seguramente pruebas
-Algunos pasaron por el valle de sombra de muerte
-Otros atravesaron un desierto
-Algunos fueron tentados
-Otros cedieron a la tentación

Dice Isaías 43:18-19
"18 No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas.
19 He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad".

El año viejo usted lo va a dejar atrás lo quiera o no lo quiera; así debe ser con sus recuerdos o malas experiencias. No traiga sus fracasos, pecados, defectos de carácter o malograda vida al nuevo año, olvídelos, déjelos atrás junto con el año viejo.
Una cosa hago….

2. EXTENDIENDOME A LO QUE ESTA DELANTE

Dejar lo que queda atrás, 365 días o 12 meses, no es suficiente. Debemos esforzarnos por vivir lo que tenemos por delante, 52 nuevas semanas. Y para asegurarnos un año de victoria en nuestra vida, debemos extendernos a lo que viene por delante tomando en cuenta...No alejarnos de la presencia de Dios.

Cuando el pueblo de Israel llegó a la frontera que separaba el desierto de la Tierra Prometida, antes de cruzar el río Jordán, Dios les dió un consejo, Josué 3:1-4

"1 Josué se levantó de mañana, y él y todos los hijos de Israel partieron de Sitim y vinieron hasta el Jordán, y reposaron allí antes de pasarlo.     2 Y después de tres días, los oficiales recorrieron el campamento,  3 y mandaron al pueblo, diciendo: Cuando veáis el arca del pacto de Jehová vuestro Dios, y los levitas sacerdotes que la llevan, vosotros saldréis de vuestro lugar y marcharéis en pos de ella,  4 a fin de que sepáis el camino por donde habéis de ir; por cuanto vosotros no habéis pasado antes de ahora por este camino".

Nadie de los que estamos leyendo este mensaje hemos pasado por tan siquiera un segundo del comienzo de un año nuevo. Es un camino completamente nuevo, por eso, así como el pueblo debía marchar detrás del arca con la presencia de Dios, así también cada uno de nosotros debe extenderse al año que está por delante siguiendo cada día a nuestro Señor Jesucristo.

El segundo consejo a tomar para enfrentar un nuevo año es…

Confiando en sus promesas de bendición              

Una hermosa promesa la encontramos en Salmos 68:19, cuando el salmista dice:
“Bendito el Señor; cada día nos colma de beneficios el Dios de nuestra salvación.” Es esperanzador el leer y apropiarse de esta promesa acerca de las bendiciones preparadas por Dios para cada dìa a favor de sus hijos. Para Dios no hay dìa en el que tome asueto para no bendecir a su pueblo.

Un tercer consejo a tomar para enfrentar un nuevo año es…

Confiando en el cuidado de Dios              

La protección de Dios la necesitamos a diario. Cuando Dios le hablaba a su pueblo del cuidado que de ellos tenía, les dice en Deuteronomio 11:12
“…tierra de la cual Jehová tu Dios cuida; siempre están sobre ella los ojos de Jehová tu Dios, desde el principio del año hasta el fin.”

Los que vivimos en países violentos, con altos índices de homicidios y extorsiones, sabemos lo que significa el cuidado de Dios sobre nuestra vida y la de nuestra familia. Debemos entrar a un nuevo año encomendándonos a la protección de Dios.

Un último consejo al entrar a un nuevo año es hacerlo…

Confiando en la provisión de Dios

Para muchos ciudadanos de países pobres, entrar a un nuevo año es entrar a la lucha por sobrevivir y proveer para las necesidades básicas como son techo, alimento, trabajo y educación. De allí la confianza que debemos tener en un Dios proveedor. Son muchas las promesas de las cuales podemos afianzarnos para confiar en la provisión de Dios, pero leamos únicamente dos:

Salmos 34:10
“Los leoncillos necesitan, y tienen hambre; Pero los que buscan a Jehová no tendrán falta de ningún bien.”

Salmos 37:25
 “Joven fui, y he envejecido, Y no he visto justo desamparado, Ni su descendencia que mendigue pan.”

A pesar de las dificultades económicas que muchos tuvimos que enfrentar en el año pasado, una cosa es cierta: Aquí estamos, no perecimos de hambre, la mano de Dios nos sustentó y su Espíritu nos dio aliento.

CONCLUSION:
Hemos entrado a un año nuevo, y si usted todavía no ha  dejado atrás al viejo año, una cosa haga: olvídese de lo que dejó atrás y extiéndase a lo que está por delante. No se aparte del camino de Dios, siga en pos de su presencia, propóngase crecer y servir a Dios más que el año anterior y confíe su vida y la de los suyos al cuidado de Dios. ¡Que tenga el mejor año de su vida





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